jueves, 26 de septiembre de 2013

La patineta

En los últimos meses hice un montón de cosas pero mi cerebrito de hormiga nunca recuerda sacar fotos para publicar aquí. En fin, como este espacio es -básicamente- para mí, no tengo que dar explicaciones ni nada.

Desde hace una semana estoy intentando ordenar el caos absoluto que es mi taller, buscando que cada cosa tenga un lugar y que ese lugar sea accesible, no tener que correr cinco cajas para agarrar una madeja de lana. Este proyecto no es liviano y tiene muchos pasos, así que empecé por liberar mi mesa de trabajo. Con una buena superficie de apoyo me dispuse a ordenar abajo de la mesa y me topé con el primer problema -mis máquinas de coser siempre en el medio- para el que tengo una solución planificada desde hace meses, al que cariñosamente llamo la patineta.

Inspirada por este pin el verano pasado compré recortes de fibrofácil y unas rueditas para probar mi versión. En lugar de pintar estos pseudo estantes, los forré con tela; hice tres y descansan bajo el mueble del comedor, alojando revistas, libros y mi vieja máquina de escribir. Me resultaron muy prácticos para guardar esas cosas pesadas, los puedo mover fácilmente para limpiar y son super simples, así que hice dos más, ahora para mi taller.

Para cada patineta usé:

  • 1 recorte de fibrofácil (en Easy me cobraron $9,95 cada uno)
  • 3 rueditas de 30 mm
  • Lápiz de color
  • Retazo de tela de algodón -compré varias yardas para todos los proyectitos del taller-
  • Cutter circular + placa de corte
  • Engrampadora + grampas
  • Martillo
  • Taladro con mecha de 1,5
  • Tornillos + destornillador

Lo primero que hice fue marcar en la tela el tamaño del fibrofácil más un excedente que me sirviera para forrar los laterales.

Con ayuda de regla y cutter circular corté la tela, siempre arriba de la placa de corte para no dañar la mesa.

Aseguré los bordes de la tela al fibrofácil con la engrampadora, empezando por posicionar el recorte en el centro y poner una grampa en cada lado.

Mi engrampadora no es muy buena y a veces falla, poniendo las grampas un poco torcidas. Algunas las dejo así, pero en lugares críticos -como las primeras cuatro o todas las que aseguran las esquinas- las saco con una pinza y vuelvo a engrampar para asegurar bien la sujeción de la tela. Si están derechitas pero no se hundieron bien, las martillo un poco y listo.

Después de fijar la posición del estante en la tela, armo las esquinas. Hay dos formas: a veces engrampo la diagonal primero y después sujeto los dos laterales (como en la foto), y otras veces aseguro un lateral y doblo el sobrante hacia el otro lado (mi preferida por prolija, como en la patineta terminada al final del post).

Una vez que armé las cuatro esquinas me dedico a engrampar todos los bordes, estirando un poco la tela para que quede bien prolija del otro lado.

Y así me queda el estante bien forrado visto desde arriba.

Ahora, el primer paso para colocar las rueditas es posicionarlas en algún lugar donde las grampas no molesten al momento de atornillar. Yo uso tres ruedas por estante, de esta forma nunca queda desbalanceado.

Marco la posición de los tornillos y retiro la ruedita. Lo ideal es hacerlo con un lápiz (naughty girl!), porque la tinta de los marcadores puede penetrar en la tela y dejar una mancha; en este caso no se va a ver, pero siempre es bueno recordarlo.

Con una mecha muy finita taladro en todos los puntos de sujeción. Este paso es opcional, pero encuentro mucho más fácil poner los tornillos con esta guía.

Fijo las rueditas con tornillos. Puede ser una aclaración tonta pero es importante que los tornillitos sean pequeños para evitar romper el fibrofácil del otro lado.

Así me quedan todas las rueditas colocadas, dos en los extremos de uno de los lados más largos y una en el centro del lado opuesto.

Las esquinas terminadas de la forma que más me gusta.

Y aquí están las patinetas con su carga.

Cuando terminé la segunda ya había bajado mucho el sol, por eso la diferencia de color. Debería sacar una nueva foto con luz más cálida o sentarme un rato a retocarla para que parezca del mismo lote. O nada, total a nadie le importan estas nimiedades más que a mí.