martes, 10 de diciembre de 2013

Ropita: Zinnia

Cuando volví a casa de mi último viaje a MDP traje conmigo un pequeño botín de telas -regalo de mis papás-, cada pieza destinada a un proyecto en particular. En el medio hubo clases, desgrabaciones, cansancio y demás, así que recién la semana pasada logré poner manos a la obra.

Un poco por obligación (necesitaba ropa para un evento el sábado pasado) y otro poco por necesidad de volver a mi taller sin frustración decidí empezar por algo simple pero que el resultado fuera realmente bueno. Cuando lanzaron este pattern a la venta, lo compré. Y lo tuve ahí, juntando polvo un par de meses. Es una falda que puede hacerse con frunce o con pinzas sueltas, con botones o cierre invisible, por arriba o abajo de la rodilla.

Elegí la versión 3 -que puede hacerse con telas livianas porque lleva forrería- pero con el largo y los bolsillos de la versión 2. Un par de metros de seda estampada y otro par de raso para forrar, un retacito de fliselina, un cierre invisible, un botón y mucha paciencia para trabajar con slippery fabrics.

Imprimí. Ensamblé. Corté. Lavé. Planché. Ticé. Corté. Cosí. Planché. Y el sábado la estrené.


Pros: el patrón es muy simple, las instrucciones son claras y el negro oculta un poco el desastre.
Cons: mi máquina de coser no da más, casi la tiro por el balcón a la hora de colocar el cierre invisible.

Dejo algunas fotos (ninguna usándola, me da pavor sólo de pensarlo).


La cintura con tablas.


Márgenes de costura terminados con overlock.


Desastroso cierre (no) invisible y botón.


Bolsillo en costura lateral.


Ruedo pseudo rouloté con overlock. Y sí: eso es un pelo de mi gato. Sorry.

martes, 19 de noviembre de 2013

Almohadones rápidos

El sábado por la tarde me puse a ordenar un poco tuve que mover una pila de cosas que había en una esquina para poder arreglar la persiana del cuarto y encontré unos almohadones viejitos que estaban esperando funda. Las opciones eran: hacerlas en el momento o volver a ponerlos en una pila esperando eternamente. Junté los materiales y me puse a trabajar en eso. Y aunque mi taller fuera un desastre total, decidí sacar fotos y mostrarlo igual porque es muy, muy fácil de hacer.


Usé relleno de almohadón, centímetro, recortes de denim, placa de corte, regla metálica, cutter circular, alfileres, tijera, encendedor y la overlock.

Empecé por medir el relleno de almohadón con el centímetro, y a esa medida la agregué un centímetro de largo y uno de ancho.

Corté dos piezas de tela, escuadrando bien los ángulos.

En la overlock busqué una puntada muy corta y tupida para que se viera mucho color en el borde, y a la vez no se deshilachara con el uso.

Con el derecho de la tela hacia afuera, cosí tres lados de la funda.

Hay gente que va cambiando las fundas de los almohadones, pero no es mi caso: incluso los lavo en el lavarropas armados y los dejo secar con el relleno puesto para que no tomen formas extrañas. Mi idea inicial era colocar un cierre, pero pensando en esto preferí simplificar un paso y cerrar todos los lados de la funda.

Puse el relleno dentro de la funda. Alejé el almohadón del borde lo más que pude y coloqué muchos alfileres para poder maniobrar todo en la overlock sin temor a pasar algo por la cuchilla.

Cerré el último lado.

Para terminar las esquinas corté dejando un par de milímetros y quemé el sobrante de hilo (de polyester) con un encendedor. Nota importante: este método sólo funciona con hilado sintético; para hilos de algodón no sirve, se forma ceniza y queda inseguro.

Tres almohadones tomaron menos de 45 minutos :)

viernes, 8 de noviembre de 2013

Camisa a las apuradas

Hace un año compré este molde para camisa de hombre con la intención de hacer varias. Hice una de  manga corta, regalo de navidad, amada por su dueño. Y lo guardé.

Pero ahora resulta que de la nada surgen viajes al otoño y mi secuaz no tenía ropa adecuada, así que hice una en dos días. La tela estaba comprada desde abril, y de milagro tenía botones suficientes (bueno, no: me faltaron dos para las tapitas de los bolsillos, los compraré cuando me acuerde). Imprimí nuevamente las páginas del molde que corresponden a la manga larga, hice unos ajustes en el calce, planché, corté, planché, cosí y planché. Y planché.

Si alguien tiene ganas de coser una camisa de hombre por primera vez, recomiendo mucho probar con la Negroni de Colette Patterns. Para empezar, el cuello no tiene pie así que es un detalle (de los complejos) menos; por supuesto que el resultado es una camisa informal ya que ni siquiera admite el uso de corbata, pero bueno... para nuestro estilo de vida está muy bien. Por otro lado, las instrucciones son impecables: seguirlas al pie de la letra es sinónimo de éxito. Y para terminar, los talles son razonables, tiene buena caída y buen calce. No es lo más fácil para aprender a coser (hi, tote bag!), pero no es de ninguna manera un camino al fracaso. Tomarlo con calma, reservar tardes tranquilas, acompañar con una taza de té. Va saliendo.

Dejo algunas fotos de detalles. Las hice en tres minutos antes de guardarla en la valija. Ojalá hubiera sacado alguna de toda la camisa :( Tal vez en unos días, o directamente para la próxima que haga.


Así me quedó el canesú de la espalda por fuera.

Y así por dentro! Prolijito, por suerte :)

Los que me siguen en Instagram fueron testigos del orgullo que me provocó esta cosita cuya traducción me resulta tan horrible que le seguiré diciendo sleeve placket para siempre. Lo digo en serio: nunca me había dado cuenta de lo complejo que es armar ese detalle, siempre lo pasé por alto, lo di por sentado. Todo mi respeto a los chinos que cosen mil por día.

Tiene vistas en en delantero, donde van los ojales y botones. Fácil de armar, terminación prolija y mejor caída.

Todas las costuras están contenidas dentro del margen sobrante, y luego cosidas con un pespunte.

Esta sería la parte desprolija de la camisa: es la unión de la manga con el cuerpo (delantero + hombro + espalda). Por fuera luce impecable, pero el interior me da un poco de vergüenza.

Y esta es la foto que mejor muestra el color real, tanto de la tela como de los botoncitos.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Sneak peek: botín de telas



Esta semana estoy visitando a mi familia en Mar del Plata. Cero productividad pero regreso a casa con muchas telas, regalo de mis papás. Proyecto: tener un guardarropas mínimamente decente.

Foto: iPad + luz malísima. La próxima será mejor.

viernes, 25 de octubre de 2013

Sneak peek: cuaderno y funda para anteojos



Esta semana me la pasé probando moldes para monederos y fundas de anteojos, cosiendo cuadernos y armando cajas. Se vienen muchos regalitos.

martes, 15 de octubre de 2013

Sweater para maceta

Después de (¡siete!) años de seguirle los pasos entre blogs y redes sociales, hace unas semanas tuve el placer de conocer personalmente a Florence. Junto con una charla de lujo y ese aire que se respira cuando estamos con amigos, llegó a casa mi primer cactus porteño.

Si mi memoria no falla, desde que empecé el secundario hasta que me mudé a Buenos Aires cambié las macetas de seis cactus y siempre, siempre, siempre me pinché. Hace meses que tengo las defensas un poco bajas, así que preferí no arriesgarme y opté por tejer una funda para cubrir la macetita plástica en la que vienen estos bichos.

La verdad es que si hay algo que no me falta son ovillitos de hilo, pero como la semana pasada tuve que andar por Córdoba y Scalabrini (yo le digo Palermo Lanas), aproveché y compré esta belleza en Yanabey: algodón cadenita mediano, código 1650, color 06.

  1. Sobre una cadena de 36p tejí en redondo:
  2. 36 mp
  3. 36 mp
  4. 36 mp
  5. * 2 mp en 1 p, 11 mp* = 39 mp
  6. 39 mp
  7. 39 mp
  8. * 2 mp en 1 p, 12 mp* = 42 mp
  9. 42 mp
  10. 42 mp
  11. * 2 mp en 1 p, 13 mp* = 45 mp
  12. 45 mp
  13. 45 mp *2 mp en 1 p, 14 mp* = 48 mp
  14. 48 mp
  15. 48 mp
  16. *2 mp en 1 p, 5 mp* = 56 mp
  17. 56 mp
  18. 56 mp
  19. *3 mp en 1 p, 2 mp juntos*
  20. Cerré con un p enano
  21. Esta vez di vuelta el tejido, porque me gustó más cómo quedó del revés.

Media tarde, 50 gramos de algodón y listo.

jueves, 10 de octubre de 2013

Tés para la cartera

Desde que decidí hacer esto algo me decía que no estaba inventando nada nuevo, y una rápida googleada confirmó mis sospechas. Novedad o no, me pareció muy práctico para llevar en la cartera un puñado de saquitos sin temor a que se rompan y todo sea un desastre lleno de hebritas de té.

No fue difícil de hacer pero sí tuve que prestar mucha atención al detalle para evitar costuras torcidas. Aún así y como mi máquina de coser me odia el resultado final no fue el que esperaba, pero ya voy a hacer un par más para ver si puedo mejorarlo.

Los materiales que usé:

  • retazos de tela de algodón
  • cinta al bies / accesorio para armar cinta al bies
  • fliselina termoadhesiva
  • tijera / cutter circular + placa de corte
  • costurero completo
  • máquina de coser
  • 1 botoncito
  • hilo de bordar

Lo primero que hice fue armar la cinta al bies con la que quería ribetear el borde. Podría haber usado una cinta comprada (hoy viene en cantidad de estampados, seguramente habría conseguido uno acorde a las telas que usé), pero quería la misma estampa en el borde exterior y en el vivo de los bolsillos.

Para armar el bies, el primer paso es cortar tiras de 4 centímetros de ancho a 45 grados del hilo de la tela. ¿Cómo identifico el hilo? Corre paralelo al orillo.

Como usé retazos que tenía en casa, mi tela medía 30 cm de largo, así que necesité unir dos tramos para hacer una cinta continua. En primer lugar me aseguré de que los ángulos fueran perfectos en los extremos a unir.
Luego marqué un margen de 1 cm en una de las piezas.

Intenté ubicar el extremo marcado de manera que al unir las piezas el estampado tuviera cierta continuidad (que no me quedaran flores saliendo de donde en la pieza anterior había fondo blanco).

Corté el borde sobrante para emparejar y uní las dos tiras con una puntada corta para que no se abra al dar vuelta.

Luego planché la costura abierta y corté los triangulitos que sobraban arriba y abajo.



Armé un gif para mostrar cómo funciona el bias tape maker, aunque es muy simple de imaginar. En las fotos no aparece la plancha porque el vapor me empañaba la lente, pero es imprescindible para este paso: sin fijación no hay cinta al bies.

Una vez lista la cinta empecé a armar los bolsillos; pongo las instrucciones de uno y hay que repetir todo el proceso dos veces más. Para cada uno usé una tira de tela estampada de 19 x 6 cm y una tira de tela cortada al bies de 19 x 7 cm. Y no, no hay foto de las piezas cortadas porque simplemente olvidé fotografiarlas.

Enfrentando los derechos de las tiras uní un largo con la overlock seteada en rouloté, para crear una costura angosta pero gordita. Para abultar más hacia afuera, el bies lo puse abajo porque ahí va el excedente que dobla la máquina. Este paso se puede obviar, o hacerlo con un zigzig bien tupido en una máquina común.


Luego abrí la costura.


Y la planché abierta, cuidando que el relieve quedara hacia el lado del bies.


Di vuelta, ahora exponiendo ambos derechos.


Y planché con mucho vapor para fijar bien el vivo y que no se moviera en el paso siguiente.


Como fue el primer experimento y no quería cortar de más, mis piezas iniciales eran un poco más grandes que las medidas que puse por ahí arriba, así que mi siguiente paso fue medir 6 cm desde el borde superior, cortar y coser. Y así me quedaron las tres tiras forradas, con vivo y cosidas abajo.

Después corté dos rectángulos de tela y dos de fliselina de 17 x 13 cm. Usando un paño entre la plancha y la entretela, uní una pieza de fliselina a una de tela. Sobre los lados de 13 cm hice una marca a una pulgada y otra a dos de uno de los bordes.


Haciendo coincidir en las marcas de 2 pulgadas, apoyé el primer bolsillo y pasé una costura recta.


Repetí el paso anterior con los tres bolsillos, haciendo coincidir el último con el borde de la tela de base.


Y acá es cuando la prolijidad se fue de paseo porque elegí telas un poco gruesas y mis máquinas no tenían ganas de esforzarse. Aseguré con overlock los laterales para que los bolsillos no se doblaran al ribetear, y agregué una costura recta vertical en el centro para dividir en dos y crear una marca por donde doblar.


Esta foto ya la pongo con vergüenza porque no puedo creer el resultado chapucero que obtuve después de cuidar que todas las líneas estuvieran en escuadra y demás. Fusioné la base de tela con la entretela y armé un sandwich, asegurando todo el borde con la cinta al bies. Después de ribetear todo (no documenté el proceso, fue tortuoso) cosí un botoncito del lado de afuera y bordé un ojal en el extremo opuesto. Algo así pero peor.

Ojalá pueda cambiar mi máquina pronto, a ver si la próxima me deja colocar una cinta al bies cuando hay más de dos capas de tela en el medio.


En fin.